En Reino Unido, la reforma del Electronic Communications Code (ECC) tenía como objetivo acelerar el despliegue de redes, facilitando una cobertura más amplia y mayor capacidad, especialmente para 5G. En la práctica, los operadores han recurrido al Código para obtener reducciones significativas en las rentas, mientras que los propietarios han mostrado resistencia.
Desde la entrada en vigor del Código de 2017, ya se han dictado más decisiones del Tribunal que en los 30 años completos bajo el régimen anterior del Código y la Ley de Telecomunicaciones, y el Tribunal ha advertido reiteradamente sobre los retrasos. Las recientes modificaciones introducidas mediante la Product Security and Telecommunications Infrastructure Act 2022 (PSTI) abordan algunas de las preocupaciones planteadas por el ECC; sin embargo, hasta ahora no han logrado un despliegue más ágil y eficiente.